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Virgenes y Maripositas

por Melissa
miércoles, 25 de marzo del 2009 a las 17:23
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Matrimonios felices, muchos hijos, amor por siempre, pareja perfecta; sexo, placer, nuevas experiencias; todas estas son algunas de las muchas cosas que una virgen puede anhelar, todo porque nunca ha tenido nada, de nada!

Son tantas las posibles respuestas a lo que puede querer o desear una virgen, que sería imposible pensar que las sé todas, solo sé las mías que son muy parecidas a las historias y fantasías de muchas otras chicas. Como por ejemplo que con solo un beso podemos viajar y visualizar el día de mañana, los aniversarios, las salidas, la intimidad; eso no solo lo hago yo, somos muchas las que sin mayor control sobre sí mismas pueden ser su mayor enemigo; inflando las cosas, viviendo de sueños con los que comparamos el día a día. 

 ¿Qué nos lleva a ansiar aferrarnos tan fuertemente a alguien que recién conocemos? ¿Todos los chicos resultan ser una nueva oportunidad de combatir a la soledad? O es que en vez de dejar pasar el tiempo evitando visualizar tanto preferimos apurarnos para encontrar al amor de nuestras vidas?

De chica no podía imaginarme crecer y llegar a una edad determinada, por ejemplo 27, sin tener un novio. Mucho menos se me ocurría pensar en los 30 sin verme casada con un chico lindo, acomodados en un departamento bien ubicado en alguna zona céntrica de Lima, con alfombras y muebles limpios y posiblemente un perro.

Pero a medida que pasa el tiempo veo que mis  pretensiones van pareciendo más lejanas y fantasiosas, ya que en el día a día las fiestas, reuniones, paseos  a los que voy no reflejan el escenario mental que les había asignado desde pequeña y me doy cuenta de que los planes no están saliendo de la forma que esperé. Con esto no digo que todo sea una porquería o una total pérdida de tiempo, no es eso, sino que no es necesariamente lo que esperaba. Las cosas han resultado ser un poco más complicadas y confusas de lo que me imaginé pero aun así las encuentro interesantes.

Temas como el amor ideal o el amor por siempre son imágenes cada vez más difíciles de visualizar en mi mente, pero a pesar de ello no consigo despedirme de la idea y recurro a ella en cada oportunidad posible.

Basta una llamada, una risa como respuesta a nuestros comentarios, un silencio entre palabras, una mariposita en la panza para dar rienda suelta a nuestra imaginación y visualizar el resto de nuestros días (o al menos muchos  días por venir) con esa persona a la cual de inmediato la catalogamos como la "indicada".

Y las maripositas???... como adoro sentir mariposas por alguien. Quisiera cogerlas y aprisionarlas en todo mi cuerpo, para así poder siempre sentirme emocionada y feliz, llena de ilusión por este nuevo amor.

No importa la edad que tengamos, o si somos vírgenes o no, creo que toda mujer  siempre va a buscar la forma de hacer realidad su sueño de niña (al menos una parte de todo el inmenso sueño que creamos desde pequeñas). Es algo que se lo debemos a nuestra infancia y a nuestra juventud; nos debemos ese suspiro sin malicia, ese cerrar los ojos y sonreír a escondidas porque no podemos contener la alegría y la dicha de sentir el amor.

¿Por qué vamos a ignorar o a dejar pasar algo tan hermoso? Lo único que se me ocurre es lo siguiente: me imagino que si una mujer ha pasado por muchas malas experiencias en pareja, sería normal pensar que ande desconfiada y temerosa, pero aun así sería terrible desperdiciar el chance a dejarnos llevar por la ilusión y disfrutar de un nuevo amor, sin temores ni rencores.

Ojala nunca llegue a ese extremo. Al menos ahora soy más realista y sé que no es bueno hablar en términos con fechas fijas como que me tengo que casar a tal edad porque sino... ahora soy más flexible y es que obviamente ya no soy una niña y sé que las cosas son más complicadas de lo que lo esperamos, pero sin embargo espero nunca perder esa inocencia y esa capacidad de sonar y fantasear.

No me importa si es una señal desesperada por dejar de estar sola, no quiero analizar mucho, solo quiero abrazar al amor y sus efectos narcóticos. Quiero disfrutar de mi cuento de hadas. No quiero botar el vestido de princesa y bajar significativamente mis expectativas. No quiero que pase el tiempo y encontrar en mi closet  montones de cajas con vestidos y zapatos, guardados y recluidos en el armario después de haberse tirado la esperanza de un mejor amor al tacho.

 Muchas veces víctima y habiéndome recuperado de muchos fraudes, aun conservo mucho de esos sueños de niña y guardo bajo mi cama muchas mágicas maripositas, que me llevan volando hasta hacerme reír de nervios; me llevan a un lugar lejano en donde la esperanza me abraza y me promete amor por siempre. No quiero enviciarme con ilusiones más que ópticas, pero no tratando de no caer en el vicio, quiero volar en el sueño de que algo bueno está por venir.

 Entonces dejemos entrar cuanta mariposita podamos. Dejémonos sentir y ansiar el momento ideal. Soñemos. Pero ojo, no perdamos de vista el poder diferenciar entre sueños y realidad, porque la vida no es un sueño, y si solo nos enfocamos en eso viviremos en base a ello, nos daremos cuenta que esas maripositas que tanto anhelábamos no son libres sino más bien son prisioneras en una jaula que nosotras mismas creamos.

 Dicho eso empieza a recolectarlas.

 

 

Por Venir...

por Melissa
miércoles, 29 de octubre del 2008 a las 03:46
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Hola a todos... solo queria contarles que pronto tendré listo mi nuevo website en donde publicaré relatos sobre sexo, amor y otros temas de muuuucho interés. Será en noviembre, y apenas lo tenga les aviso para que me visiten y me cuenten sus experiencias.

Ya está por llegar....

Esperando el rin rin

por Melissa
martes, 25 de marzo del 2008 a las 03:33
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rin rin

Todos nosotros, ya seamos hombres o mujeres nos caracterizamos por siempre esperar; esperar a pintarnos el pelo para vernos más sexys, esperamos al fin de semana para divertirnos, esperamos el día de mañana para empezar a estudiar, esperamos viajar para poder ver las cosas con más claridad, etc.

Hay un sinfín de cosas que constantemente esperamos para poder hacer o terminar algo. En mi caso- y me imagino que como el caso de muchas más- me la he pasado esperando al lado del teléfono por uno y muchos más hombres; esperando una señal, una respuesta, un indicio para mi "futura felicidad".

Cuantas veces después de una noche romántica, en donde nos encontramos en "su" carro o en la entrada de la casa, con el Sr. de turno, luego de pasar el momento incomodo y de plantarnos un beso, terminamos la cita con un te hablo mañana?

Es la misma historia que se repite una y otra vez. Entramos a la casa, nos ponemos el pijama mientras que pensamos en lo grandiosa que fue nuestra cita. Nos acostamos y reímos mientras las imágenes fluyen en nuestras cabecitas. A la mañana siguiente el recuerdo de ayer es lo primero en procesar. Sin querer avanzan las horas y todas las actividades que hacemos están supeditadas a "los recuerdos" y por supuesto a la "promesa". Pasa una hora, luego dos horas, y la supuesta llamada nunca llega.

Primero empezamos a crear justificaciones para luego martirizarnos con complejos y dudas que nos ponen (por así decirlo) al final de la cadena alimenticia con ideas como: seguro estoy muy gorda o muy fea y recién se dio cuenta al dejarme, seguro hay alguien mejor que yo, yo ya sabía que todo era demasiado perfecto" y muchas otras cosas más.

Quien no se ha dejado llevar por sus temores minimizando o casi desapareciendo sus virtudes frente al miedo.

¿En realidad tenemos tan poco que dar o es que en realidad es todo falta de confianza?

El teléfono es una de las muchas herramientas de las cuales nos valemos para reconocer o no la aceptación por parte de los demás. Un aparato tan frío llega a ser un arma de vital importancia ya que nos puede matar de tristeza al no sonar o nos puede dar un motivo más por el cual vivir. (Que dramática, cierto?)

Muchas veces me ha tocado y me imagino que desgraciadamente me seguirá tocando esperar por mi rin rin, ya sea celular o al teléfono de la casa.

Creo que lo más a lo que me he  sometido han sido dos semanas, tiempo en el cual asumía todos los rin rin... como míos. Dejaba indicaciones en casa en caso de que "alguien" llamara; preguntaba cada 10 min. (Hasta después de ir al baño) si "alguien" había llamado y hasta llegue a revisar la conexión telefónica, para ver si estaba funcionando bien.

En mi tiempo de espera, la cabeza no dejaba de funcionar y el hecho de que sea media neurótica no era de mucha ayuda.  Casi siempre me responsabilizaba de las "no llamadas" ; "seguro estuve muy conversadora y se aburrió", quizás fui muy complaciente cuando en realidad lo atractivo es ser un poco más agresiva e imponer tus ideas", "tal vez si yo hubiera tomado la iniciativa...", "mi aliento, de repente estuve con mal aliento y lo espante", "debí de maquillarme mas, y el pompón de mi pelo lo asusto..." y la lista podría seguir, pero siempre todos tenían un mismo denominador;  siempre era yo la responsable o a la que le faltaba haber hecho algo más.

La falta de seguridad era la culpable de esa "dependencia" por así decirlo con el teléfono. Y es que el teléfono representa muchas veces más que una llamada un mensaje bueno o malo; representa aceptación y cariño, como también puede representar indiferencia y desprecio.

Más que un rin rin, yo esperaba aceptación. Sentirme bien conmigo misma, querida, deseada. Sin remordimientos ni dudas. Una llamada de "él" era mi salvación, adiós a los mal humores, ya no había más que indagar, ya sabía que él me aceptaba. Ya nada era incierto... pero que pasa si "el" no llama? De nuevo las mariposas, los súbitos cambios de ánimo, el mal humor, la incertidumbre, las dudas, los temores, las culpas, los "yo no hice" o "debí hacer esto"; y todo porque él no llamo?

¿Es que tan débiles nos creemos que preferimos dejarles a "ellos" la responsabilidad de nuestra felicidad? (aunque sea pasajera).  ¿Son ellos los jueces que deciden el futuro de la relación? ¿Depende  de ellos nuestro estado anímico?

Ya no hay excusas. Cada vez vamos siendo más reales con nosotras mismas y con los demás. Si ya estamos tirándonos chanchos delante de nuestros amigos, dejando un poco el maquillaje, para vernos más reales, porque no podemos expresar lo que sentimos con la misma libertad.  ¿Por qué nos lo tomamos todo tan serio?

Con la misma libertad que tenemos para expresar nuestras emociones y besar a alguien una noche de parranda podemos hacer desaparecer nuestras inquietudes. Tenemos las emociones, tenemos el teléfono solo falta llamar, hablar y averiguar.

Hay que pasar la época en la que nosotras esperábamos y ellos decidían y crear una nueva era en donde ambos podemos decidir y expresar. Sé que algunas chicas podrán decir que ellas siempre expresan... pero en la mayoría de casos los besos, abrazos y cosas del momento son las más fáciles de expresar, mientras que los sentimientos ya sean dudas, temores o alegrías son las más difíciles... no estoy segura porque. Me imagino que de alguna forma estamos revelando nuestro interior y definitivamente eso no es fácil para nadie ya que nos hemos acostumbrado a cubrirnos y a ser fríos - quizás un poco secos,  para sobrevivir a la sociedad.

Ahora no hay excusas; temas relacionados al sexo no son motivos para que unos u otras se escondan. El ser pasivo en una relación debe de pasar al olvido. Es la única forma en que hombres o mujeres vamos a poder vivir mejor.

Si yo me lo hubiera creído antes hubiera actuado diferente; en vez de culparme por las "no llamadas" quizás hubiera tratado de relajarme y soltar al aire mi ilusión para tomar fuerzas y hacer yo las llamadas que fueran necesarias para resolver mis dudas y eliminar mis temores.

Quizás mi abuelita difiera con lo que propongo, pero no dejamos de ser señoritas por tomar la iniciativa, pero de repente si nos volvemos más machos por tener los huevos de hacer las cosas y dejar de esperar.

Algo me dice ahora los teléfonos empezaran a sonar...  

Cree en ti

por Melissa
martes, 25 de marzo del 2008 a las 02:04
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Para alcanzar tus SUEÑOS sólo necesitas CONFIAR EN TI MISMA.

Cree en ti.

Fuentes...valiosas fuentes de Información

por Melissa
martes, 25 de marzo del 2008 a las 01:38
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En este mundo de las comunicación...buscar información sobre sexualidad es correcto o no?

Hace algunos años la gente tenía que acudir a las bibliotecas para poder obtener datos...en su mayoría estos datos eran antiguos y obsoletos: sin embargo ahora solo tenemos que prender nuestras computadoras y navegar en la red, podemos encontrar datos recientes así como también temas de muchos años atrás con mayor variedad de detalles que si lo buscáramos libro por libro. Podemos hasta comprar casas...es decir tenemos todo a nuestro alcance. .. Pero si queremos saber más sobre el sexo, la reacción y la facilidad de investigación será la misma?

Le dirías a tus papás que en vez de estar buscando mayor información para tu tarea escolar, estas buscando saber más acerca de los tipos de orgasmos? o pedirías ayuda a tus compañeros de trabajo sobre recomendaciones de links o páginas web de sexo o fórums de sexualidad?

La mayoría de personas no lo hacen... y si lo hacemos es siempre un poco difícil. Sobre todo al inicio. 

Todo siempre tiene un inicio, un momento en el que sientes, te cuestionas y haces. Así empecé yo. Al principio oía conversaciones sin entender nada. Nunca preguntaba porque me parecía inapropiado querer saber más sobre el sexo. Pero al pasar el tiempo vi que esa palabra...ese significado estaba siempre presente.

Ahora sé que es algo muy importante en la vida. Esto no quiere decir que tengamos que practicarlo todos los días, pero si es importante porque muchos de nuestros pensamientos son sexuales: y con sexuales no solo me refiero al acto sexual sino a un sinfín de acciones y consecuencias que estos conllevan.

Mis herramientas en ese entonces eran: la televisión que no contaba (ni cuenta hasta el momento) con canales pornográficos, revistas femeninas (Vanidades, Cosmopolitan, etc.) que muchas veces resultaban ser mas gráficas que la misma TV, y por supuesto las historias ajenas.

Siempre me ha gustado oír a la gente... saber "sus historias". Puedo sentir sin haber vivido esas experiencias: los amores, los desamores, el dolor, la esperanza, la ilusión... tantas historias. 

En fin, empecé con esas tres herramientas (tv, revistas, libros e historias ajenas) pero nunca nos llegamos a saciar...siempre queremos más y más. Así empezó a crecer mi curiosidad por el sexo (quien sabe si en su momento hubiera tenido todas las respuestas que buscaba, ese tema no hubiera llamado tanto mi atención). Y mi curiosidad creció en todos los sentidos y empecé a saciarla con la investigación.

En el trabajo, aprovechaba las horas bajas para abrir una ventanita en google y poner frases como virginidad, sexo, amor entre otras muchas más para tener un sin fin de links relacionados a las frases, pero siempre cautelosa, siempre pendiente que nadie estuviera parado detrás mío, para que nadie pudiera leer mi curiosidad y mis intereses: qué dirían? - es una mañosa! peor que un hombre! - son cosas que por esa época pasaban por mi mente y podría asegurar que no fui la única en pensar así.   Luego de darme cuenta que leer bajo amenaza- bajo mi propia amenaza- no era recomendable, opte por los libros. Buscando en internet encontré gran variedad de títulos: "cuidado chicas esto es la jungla" de Joy Brown; "La inteligencia sexual" , "El orgasmo femenino" de Shere Hite, etc.

En un inicio pensé que eran demasiados libros y que con uno bastaría, pero como mencione unas líneas arriba, nunca es demasiado. Empecé a leerlos uno por uno. No me demoraba más de 4 días en terminarlos. Estaba hambrienta de información. Algunos títulos merecieron un forro para ocultar el nombre y evitar miraditas sugestivas o sonrisas falsas por parte de compañeros de trabajo o gente regular.

Mi mente se iba alimentando de más historias, de mas información y no podía evitar excitarme algunas veces pensando que tan maravilloso seria tener tanta experiencia en el tema, ya sea teóricamente y sobretodo en la práctica.  Me maravillaba con todo: visualizaba a las autoras de esos libros: todo lo que debieron de vivir para llegar a ese punto. Tantos desamores debieron ser la inspiración para "las mujeres que aman demasiado", y quizás tanta fue la soledad y la desesperación por encontrar una pareja para "Cómo casarse antes de los 35 con lo que aprendí de Marketing en HARVARD". Hasta el mismo título "el orgasmo femenino" de Shere Hite... imaginarme cuanta práctica debió meter al tema para que ahora pueda definir con punto y coma como lograrlo...wow! Surprised

Ese último libro lo leí en un avión, ya para ese entonces había perdido la vergüenza sobre mis libros y sus títulos. Podía notar que el pasajero de mi lado derecho en más de una ocasión volvió la mirada a la tapa del libro...seguro quería asegurarse de lo que había creído entender.

Pero bueno yo no dejaba de pensar en el misterio del orgasmo y el poder de su conocimiento...una caja de pandora sin explorar. No dejaba de pensar en el día que yo pudiera aplicar todas esas frases, esos tips a mi vida sexual: sin importar el pasajero de al lado, sin importar la aeromoza que pasaba llevando y trayendo tragos...mi curiosidad me hacia seguir leyendo, mordiéndome los labios, me hacia cerrar los ojos y trataba de sentir un orgasmo, una caricia...el baño pensaba...tengo que ir. Estar sola. Conocerme.  

El libro. Las historias. Quiero mi historia. Quiero sentirla. Vivirla. Dentro,  dentro de poco. Un respiro y de nuevo estaba en el avión, con la herramienta en mis manos, en un avión. Ya no me importaban los títulos, ahora me importaba el conocimiento y las experiencias...hasta que no llegaran las mías tenia las ajenas, para fantasear, jugar y porque no, vivirlas.

Pero no siempre fue así. No solo me importaban los títulos, sino también la aceptación de la gente hacia mis ideas. Y no siempre obtuve la aceptación que yo espere.

Mis amigas creo que siempre encontraron interesantes y entretenidos mis gustos. Siempre me preguntaban que estaba leyendo, o que libro les podía recomendar según el problema que atravesaban. Algunas veces nos podíamos quedar horas de horas discutiendo temas sexuales - claro que yo siempre era la que "sustentaba" mejor cada punto!...jajaja- ellas y ellos lo saben. Porque no siempre eran discusiones entre mujeres sino que había que ser justos y dejar participar a los chicos.

Por otro lado estaba mi familia. Cuando empecé a formar una colección de libros de sexo mi mama y mis abuelos creo que se alarmaron un poco. Quizás al ver el primer libro pensaron que era algo pasajero y se rieron del título... pero a la semana siguiente vieron otro título y luego otro hasta que empezaron a hacerme comentarios sin sentido: te vas a volver machona si sigues leyendo ese tipo de libros, vas a terminar odiando a los hombres, no todos los hombres son iguales, esos libros te ensucian la mente...bla, bla ,bla... me decían que estaba generalizando la imagen negativa de los hombres: porque no todos tenía que ser como los personajes o ejemplos de aquellos libros.

Muchos decían pero nunca me preguntaron si yo estaba pensando que en realidad todos los hombres se ajustaban al molde sugerido.  Entonces ¿quién generalizaba? yo por leer temas poco comunes en donde se habla abiertamente de las diferencias sexuales, las relaciones o ellos que con solo ver títulos asumían el contenido y sus repercusiones?

Desde entonces no me dejo llevar por el que dirán...al menos con mis elecciones literarias. Lo que lea o lo que busque es mi decisión, no? quién lo lee? quién lo busca?

Está en tus manos el tener las respuestas a tus preguntas.  Las herramientas están ahí. A tu alcance.

Busca, encuentra aprende. Sólo para ti.

 

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Sinónimo de Soledad

por Melissa
sábado, 15 de marzo del 2008 a las 02:55
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Hace dos años atrás, no había fin de semana en que no saliera bailar y simplemente a reunirme con mis amigas. Éramos un grupo de 5 chicas. Todas lindas, cada una en su tipo; había una inocente y otra más aventurada. No faltaba la feminista del grupo ni la devoradora de hombres, así como también la que siempre se llevaba bien con los chicos. Y si de físico se trataba también cada una destacaba por sus propios atributos: cuerpos lindos, cabellos coloridos, ojos, labios, tetas, caderas y potos. Todas bellas al fin y al cabo.

 Como nos divertíamos. No importaba donde fuéremos siempre la pasábamos bien estando juntas. Nuestra rutina era apoderarnos de alguna barra, parlante, balcón o mesa y bailar como si nadie nos estuviera viendo.

Éramos inmunes al aburrimiento y a las críticas. Estando juntas no importaban los desplantes del pasado, ni las criticas; nuestro apoyo era ver la risa de la otra y contagiarnos de alegría. Como extraño esas salidas. Llegábamos 5 y podíamos salir solo 4 o más bien 10.

Siempre había una historia que rescatar y de la cual reírnos durante la semana; que si se cayó de la mesa, que si fulanito nos vio, que si se agarro a tal chico, que si ignoro a tales más, etc.

Las canciones, los pasos, las coreografías. La diversión entre mujeres puede ser algo espectacular y a la vez intimidante para muchos hombres.

Aparentemente nos volvemos súper chicas, estando todas juntas; todas las luces de la calle nos alumbran y todos los ojos nos ven.

¿Que mejor que esa sensación? El mundo nos pertenece y lo mejor de todo es que hay un mundo inmenso por recorrer. Nos reímos, caminamos, miramos y siempre nos susurramos. Dejamos de ser muchas chicas solteras para ser un grupo de amigas en busca de diversión. ¿Ves que diferente suena?

Las noches de fin de semana son para la historia, siempre hay un evento  que marca la noche, la conquista de una, los bailes imprevistos, las combinaciones de ropa, los tragos y sus efectos, etc. Siempre hay algo que nos entretenga. Nada nos afecta, por lo general, porque cuando es así siempre podemos contar que alguna de nuestras súper chicas nos va a acompañar y a animar.  

Pero ahora dentro de ese club privado que hacemos al salir, detrás de esas sonrisas y esos bailes alocados, hay miradas de ansiedad, miradas que no todos saben reconocer, porque sino descubrirían nuestro deseo real: cruzar la mirada con alguien más, ajeno al círculo súper poderoso, que nos saque de ahí y dejemos así nuestros superpoderes de solteras para ser súper enamoradas.

A pesar de la individualidad de cada una, todas compartíamos ese tan guardado secreto: todas queríamos encontrar el amor, todas teníamos miedo a la soledad.

Perder el círculo femenino de la amistad significaba perder el único medio de diversión que nos distraía del pensamiento tan inseguro e  infantil que a todas nos rondaba: no tengo novio y a pesar de que me divierto de maravilla con mis amigas estaría más contenta si lo tuviera.

Que afirmación tan desgarradora. Sin querer estoy entrando en conciencia de que quizás muy aparte de divertirme en esos momentos mi mente andaba pensando en lo que no tenía; que era un hombre.

¿Era entonces todo una fachada para no estar sola? ¿Por qué las mujeres tememos tanto a la soledad? Y ¿Por qué los hombres parecen asimilarla de una mejor forma y hasta disfrutarla de verdad?

Se han dado cuenta que cuando una mujer sale a divertirse por lo general detiene su diversión para sufrir inconscientemente, como cuando nos ponen cualquier canción, siempre tenemos a quien cantársela, o por quien emborracharnos hasta llorar y vomitar. Mientras que ellos, si pueden salir entre hombres a divertirse de verdad.

No es solo una fachada, sino que es verdad. Salen y no andan pendientes de la canción que ponen en la radio, ni de las parejas que andan de la mano o besándose. Ellos salen y hablan de deportes, del trabajo, de sus proyectos, de sus viajes, de las aventuras de los demás y a veces de sus propias aventuras. Muy pocas veces los veremos contándose con lágrimas en los ojos lo mucho que extrañan a esa persona o lo mucho que quisieran encontrar el amor.

¿Son los hombres seres mejores adaptados para la soledad que nosotras? Parece que sí. Por más injusto que sea.

De pronto nuestras salidas en grupo, dejaron de ser tan frecuentes para volverse a reuniones ocasionales de una vez por mes, y eso.

Quizás en un inicio pensamos que las cosas siempre iban a ser iguales, aunque inconscientemente estuviéramos desesperadas por encontrar algo mejor, que solo un hombre nos pudiera dar: amor de pareja y sexo.

Siempre estamos en búsqueda de cosas mejores, pero ¿cuando se convirtió la soledad en algo por superar y en una situación a mejorar?. ¿No es bueno estar solo?

Y cuando estamos solos, es que mutamos a ciertas emociones y situaciones con tal de mantener una imagen "cool", en mi caso, cuando mis amigas poco a poco

Se fueron distanciando mute hacia nuevas amistades con quienes mantener mi ciclo de comportamiento: salida, baile, diversión, bloqueo emocional frente al temor de la soledad.

A toda costa tenemos que mostrarnos tranquilos y contentos. Y si se trata de pasarla mal es mejor hacerlo en compañía que estando solo.

Nos aterra la idea de ir al cine solos, sentarnos en la mesa de un restaurante o café solos, recorrer las calles sin tener con quien conversar. ¿A quién tratamos de engañar? ¿Es al resto o a nosotros mismos?

No pude seguir actuando y decidí enfrentar mi situación de "Melissa en Solo" y empecé a hacer todas esas cosas de las que tanto huía.

Empecé a ir al cine sola. Al principio me sentí un poco incomoda, pensaba que todos los presentes estaban hablando de mi y de lo patética que me veía sin nadie que me acompañe. Después empecé a caminar sola; y eso fue muy difícil. Como mi oficina antes quedaba muy cerca de casa, casi siempre mi mama o la empleada me acompañaban caminando.

Si bien es cierto no era una avenida, pero era normal ver varios carros y personas por las calles. Al ir acompañada me sentía segura y protegida. Podía ver hacia el frente y responder las miradas desconocidas que vinieran de los carros o los transeúntes, ya que si lo deseaba tenia alguien a quien recurrir con una conversación o simplemente con un gesto.

En cambio cuando andaba sola, me sentía indefensa. Caminaba viendo al piso y huyendo de las miradas ajenas. Sentía que mi inseguridad la podían oler a metros de distancia. A pesar de ello, deje a mi mama y a la empleada en casa y decidí  hacer la ruta sola. Estaba decidida a aceptarme tal y como soy; y en ese momento era una chica caminando "sola" y el estar "sola" no me hacia menos que nadie, tenía la misma fuerza que acompañada ya que todo estaba en mi cabeza. Era mi nuevo reto.

Otro paso importante fueron mis reacciones en las discotecas. La típica es que nos aferremos a las personas con las que vayamos, sobre todo las mujeres: bailamos entre nosotras, vamos al baño juntas, y nos regresamos a casa juntas.

Que terrible es si quiera pensar en quedarnos solas sin nadie con quien poder compartir en medio de la muchedumbre. Pero fue eso lo que empecé a hacer; iba al baño sola, me retaba a dejar a mi grupo y aventurarme en hacer un recorrido "sola" por todo el local.

Poco a poco encontré esas nuevas actitudes muy excitantes ya que además de ser nuevos retos, experiencias nuevas en mi vida, sentía que toda la fuerza estaba en mi, ya no había nadie que me rescatara de miradas extrañas, ni nadie que me hiciera sentir más segura; ahora todo dependía de mi; lo que me ayudo a tener más confianza en mi persona y a darle un nuevo sentido y revalorizar la palabra "Sola".

En mi mente dejo de ser sinónimo de perdedora  y paso a ser sinónimo de poderosamente sexy y madura. Y es que es cierto, mientras más niñas somos más nos cuesta aceptarnos y con ello valorarnos tal y como somos, mientras que con el tiempo y gracias a la vida misma podemos llegar hasta enamorarnos, por así decirlo, de nuestras virtudes y defectos; pero eso viene solo con el tiempo, tiempo a través del cual nuestros ojos dejan de ver imágenes borrosas de patito feo para ver todo claramente y deslumbrarnos con el hermoso cisne que siempre fuimos y que recién empezamos a ver.

Aun camino sola, y también encuentro muy divertido ir al cine sola; y aun espero encontrar el amor y ser correspondida, pero hasta que llegue ese momento ya no escondo mis sentimientos, ni los disfrazo frente al resto para verme menos patética; porque recién ahora entiendo que estar sola no es nada patético, simplemente es un estado mental.

No estamos solos porque no tengamos a alguien con quien compartir y conversar; estamos solos cuando no tenemos nada dentro y por ello erróneamente buscamos llenarlo con lo que sea. La soledad es un estado mental y depende de cada uno que sinónimo le dé.

 

La virginidad ... estado mental o físico?

por Melissa
viernes, 14 de marzo del 2008 a las 02:08
guardado en
Para poder diferenciar estado mental de físico tenemos que acordar que mental es todo aquello que trastorna nuestra mente mientras que físico es todo aquello que deja evidencia en el cuerpo.

El termino "Virgen" tiene raíces cristianas ya que con esta palabra nos referimos a una mujer que aun no ha tenido sexo por lo tanto es pura como la Virgen María.

Pero ¿cómo podríamos llamar a una mujer que ha tenido sexo oral, juegos de mano, masturbaciones e intentos fallidos de penetración?

¿Todavía sigue siendo virgen? En realidad, ¿cuando dejamos de ser vírgenes? ¿Es la virginidad un estado mental o físico?

    Si bien es cierto puede ser que con todas las actividades mencionadas anteriormente como: masturbaciones, intentos fallidos, manitas calientes; una chica pueda seguir teniendo el himen intacto (estado físico), pero ¿podemos decir que sigue siendo tan pura como la virgen que debería ser?

Conozco muchas chicas que se llamaban vírgenes y que al mismo tiempo tenían muchas historias por contar en carros, camas, campamentos, etc.  Y siempre me quedó esa duda en mente, porque muchas chicas se esconden debajo de ese cartel de vírgenes aludiendo pureza e inocencia cuando en realidad pueden ser bastante moviditas.

Creo definitivamente que la virginidad es un estado mental, una es virgen hasta cuando le conviene. Podemos utilizar el "titulo"  de vírgenes para engatusar a nuevos galanes o para parecer ingenuas y puras frente a nuestra familia, mientras que cuando nos conviene sacamos las garras y nos damos sin reparos, teniendo en cuenta que todo es posible menos la penetración- al menos completa.

El ser virgen significa para mí una mezcla de valores y sentimientos encontrados. No era algo de lo que me avergonzara porque nunca negué mi estado de virgen, pero tampoco era algo que me enorgullecerá porque de alguna forma me diferenciaba del resto y eso podía ser resultado de que nadie me encontraba interesante como para conquistarme y hacerme el amor o también podían pensar que era media cucufata para aguantarme tanto las ganas cuando ahora es mas fácil que nunca encamarse con cualquiera.

En fin, muchas veces me sentí incomoda al tocar el tema ya sea con mi amigas o con gente desconocida. Me sentía en desventaja, pero ahora se que mi visión estaba distorsionada, para ese entonces yo misma asociaba mi virginidad con los resultados de mi inseguridad, creyendo que por no ser una barbie y ser a veces tímida aun no había tenido una P.C (penetración completa).

El medio que nos rodea puede ser de gran influencia ya que por un lado había gente que me apoyaba y me hacia sentir especial por aun conservar mi virginidad, mientras que no faltaban los envidiosos que no dejaban pasar la oportunidad de soltar comentarios a veces hirientes, como por ejemplo de las cosas que me estaba perdiendo al ser virgen; me decían que habían muchas cosas que me faltaban vivir y experimentar por aun ser virgen, refiriéndose con gestos y tonos de comparecencia. Y no era una persona, fueron muchas de este tipo las que en algún momento se me cruzaron y me hicieron dudar sobre lo que debía hacer, seguir con mi ritmo de vida y esperar a que las cosas se dieran o salir y buscar un final definitivo y "empezar a sentir"? pero para esas preguntas no hay respuestas definitivas, todo depende de lo que tenemos dentro y de cuanto nos queramos. Se que suena cursi pero el quererse a uno mismo es fundamental para poder tomar decisiones de este tipo, así lo veía yo; no iba a darme solo porque otros lo hacían o porque ya era tiempo y debía experimentar cosas nuevas. Ahora, bien es cierto que muchas veces las ganas me mataban, pero supe controlarme muchas veces más.  Sabia hasta donde llegar. ¡Mucho aguante! decían mis amigas.

Las grandes hazañas de sexo que veía en las películas pasaron a ser parte de la colección de mis mitos de cama. Todo lo que involucraba al sexo me era sumamente interesante, quizás por ello prestaba tanta atención a las historias de mis amigas y estaba tan dispuesta por experimentar cada vez un poco más, pero mi afán de curiosidad nunca fue tan fuerte como para decidirme a llegar a todo de una vez por todas, aun no estaba lista para dejar de ser ‘virgen", era un paso muy grande hacia un lugar desconocido en donde la imaginación es reemplazada por la acción.

Hasta cierto punto nadie criticaba todo lo que yo podía estar pensando o fantaseando, pero si tenia relaciones sexuales (completa) con alguien iba a estar indefensa, sin experiencia y con la triste posibilidad de que todas mis maravillosas expectativas sobre la P.C (penetración completa) y sus orgasmos se desvanecieran por completo.

Los días pasaban y yo seguía refugiándome en mis excusas de virgen hasta que llegó la primera visita al ginecólogo: llego el momento de la verdad. Ahora alguien de carne y hueso iba a verme por primera vez, y no de la forma que esperaba. Que vergüenza. Sentía que ahora podía enterarse de mis fantasías y secretos con tan solo verme.

El cuarto todo blanco, una sensación de frio y limpieza abundaban en el ambiente. El sacarme la ropa fue horrible, había luz por todos lados, era algo muy drástico y ella era la espectadora (ojo era ella y no él).

Mis rollos, mi celulitis y mis estrías estaban al aire. Lo hice muy rápido, evitando en lo posible que me viese por completo. De ahí me recosté en la camilla y abrí las piernas. Fue atroz. Mis piernas no dejaban de temblar. Me sentía tan vulnerable. Empezó a hablar, mencionando algunos factores visibles, y llego la gran pregunta tan esperada: ¿eres virgen? - Me preguntaba para ver mi honestidad, ya que ella sabía y podía ver la respuesta. Mi respuesta fue un si. Ella me vio a los ojos, como las profesoras cuando te van a dar la nota del examen final, y me dijo que claro que era virgen. Esas palabras me dieron alivio, porque aun tenía algo especial para darle al chico afortunado que ninguna caída en bicicleta o ningún jueguito personal me habían costado mi virginidad.

Actitudes o formas de pensar como las mías, son muy comunes. Nos tratamos de convencer de algo que sabemos no es. Quizás la ginecóloga me pudo haber confirmado lo que quería oír, que aun era virgen, pero yo no me sentía del todo inocente como se supone una virgen debe de ser. Quizás no había llegado a un orgasmo con una penetración de hombre como se supone que lo haría una no virgen pero si había llegado a orgasmos de forma manual... ¿que era en realidad?

Nadie nos da la respuesta, o quizás si nos puedan responder cosas que nos gusta oír, pero nadie sabe las cosas mejor que nosotros mismos. Podemos llegar a ser los más duros jueces en nuestras propias vidas. Cada quien sabe lo que vale y lo que es en realidad, debajo de todas las poses.

Se que por mucho tiempo me convencí de ser virgen porque en el fondo esperaba que las cosas salieran como lo establecido por la sociedad ideal: conocer a "la persona indicada" para entregarse por completo. Lamentablemente uno nunca sabe quien es el indicado- y eso, si lo hay-, solo sabemos lo que sentimos y sabemos lo que sabemos de los errores.

Quizás no llegó "el indicado", pero llegaron los errores, males necesarios que me abrieron los ojos para poder verme tal cual soy, con mis grandes expectativas, mis niñerías y mi calentura.

No puedo negar que disfrute siendo virgen, cuando era pura y cuando era impura Tongue out... ¿entonces como definimos la virginidad?... ¿ya sabes que respuesta dar? ¿Eres virgen o no?  

 

Cultura Sexual

por Melissa
domingo, 09 de marzo del 2008 a las 21:42
guardado en

En el colegio el sexo no era gran tema de interés. Por el contrario quien hablará mucho de sexo podía ser considerada como la chica agrandada o la rara arrecha.

No era muy común que las chicas, sobre todo viniendo de un colegio católico de la Molina, contaran acerca de sus primeros contactos, solo si eras muy intima de alguna de ellas podías enterarte de quien fue el primero en tocarles la teta o algo por el estilo, pero insisto, no era muy frecuente.

Nuestras conversaciones se centraban en los chicos pero no tanto en el sexo.

Recuerdo mi fiesta de PRE Promoción, estaba tan nerviosa. Había invitado a un chico mayor que yo, él tenía 20 y yo tenia 16. Estaba hecho un cuero con el terno negro, era bajito, con unos ojos impactantes. Fue a recogerme, siempre tan atento (desde ese entonces ya tenia grandes expectativas acerca de cómo quería que un hombre me tratara. Ojo solo fueron expectativas porque años después me di cuenta que la vida muchas veces te trae justamente lo opuesto).

Yo llevaba un vestido corto rojo, con unas sandalias negras que tenían unas correitas en las pantorrillas. De casa nos fuimos a la fiesta que era en el mismo colegio. Allá estaban todas las de la promoción. Todas arregladas, con maquillaje, vestidos nuevos que la gran mayoría no iba a volver a usar, sujetadas de sus príncipes azules- y que a diferencia de los cuentos de hadas en donde a las 12 era la princesa quien sufría la transformación, esta vez fueron los chicos quienes pasaron de príncipes a sapos verdes de tanto vomitar, efecto de los tragos gratis.

En fin, luego de las fotos empezaba el baile. Y a lo que iba, nunca voy a olvidar esa primera experiencia, estábamos bailando lo que sería una de las últimas canciones lentas que pusieran en las fiestas a finales de los `90, cuando "lo sentí". Era mi primer contacto con el "más allá" de los hombres.

Tenía tantas preguntas, ¿qué había pasado?, ¿por qué hizo eso? ¿Quién hizo eso?. Al terminar la fiesta, como era de costumbre, nos quedábamos a dormir todas las "del grupo" en la casa de una de nosotras y al estar ahí todas en pijamas, cada una iba contando sus experiencias y anécdotas de la noche. Como un logro hablé acerca de la mía. Estaba tan emocionada y un poquito asustada. No dejaba de pensar que quizás el movimiento inesperado de parte de el era con la intención de ver alguna respuesta por mi parte, pero no! Yo era una chica buena y esas cosas no se debían de pensar ni hacer... además que no sabia ni como iniciarlas.

Después de ese accidente seguí frecuentando a este chico, pero nunca me decidí a estar con él.

En algún momento de aquellos días mi juicio se desvió y desde entonces he escogido a los más problemáticos, apáticos, maniáticos y más áticos... dejando de lado a aquellos prospectos de chicos buenos, tranquilos y fieles. Creo que me empecé a hacer mujer y que mujer para terca y sorda a los consejos de mamá.    

Empezaba nuestro despertar sexual. En casa nadie solía hablar de sexo, mientras que en el colegio si te mencionaban la palabra SEXO iba siempre acompañada de palabras como: "después del matrimonio", "pecado- embarazo- aborto" ; o sea que fuera de esas asociaciones no podíamos preguntar más.

Nunca nos dijeron lo maravilloso que sería tener sexo con la persona que amemos, sin importar si estuviésemos casadas o simplemente estando enamoradas; ni que bien nos iba a hacer descubrir y explorar nuestros cuerpos y sexos para sentirnos orgullosas de ser mujeres. Por el contrario a muchas de nosotras el colegio nos dejó un pudor muy difícil de borrar, por muchos anos nos hemos avergonzado de nuestro sexo y nuestra sexualidad.

El camino del desarrollo sexual estuvo acompañado para muchísimas de nosotras por remordimientos, culpas y dudas; trampas que nos hicieron el camino mas difícil y largo para madurar a nivel psicológico y crecer espiritualmente.

Nuestra visión era muy limitada, como no nos dábamos la libertad de cuestionarnos ni buscar información no teníamos referencias ni respuestas para entender ni mucho menos aceptar actitudes más allá de lo poco que sabíamos y  aceptábamos.

A finales de primaria se formo el primer shock en cuanto a sexualidad se refiere. Una compañera del salón, que a pesar de haberse presionado a si misma por encajar en un modelo de chica que todas cumplíamos, nunca logro asimilarlo ya que su personalidad inquisitiva, abierta y muy expresiva la delataban.

Fue ella quien soltó uno de los primeros disparates que oí y al cual no me quedo otra que fingir espanto porque no sabia como reaccionar, nos contó que recordaba de chica haberse masturbado.

La palabra hasta entonces "solo de hombres" había sido pronunciada y asumida por una de las nuestras; todas quedamos atónitas y asqueadas ya que la masturbación de alguna forma representaba un acto sucio, impropio y sólo digno de los hombres- según nuestros pobres conocimientos (en clases nunca oímos que las chicas también lo podían hacer o mucho menos que lo quisieran hacer).

Lo que muchas de nosotras ignorábamos era que de pequeñas, habíamos hecho lo mismo, ya que es normal entre los niños menores a los 7 años que por curiosidad empiezan a tocarse con el afán de explorar sus cuerpos, es normal pero nadie nos lo dijo.

Quizás muchas personas fueron sorprendidas y recibieron una llamada de atención sin hablar mas sobre el tema y con el pasar de los años esa omisión, ese conversar incomodo para los padres, nos hizo creer que era malo y nos hizo avergonzarnos de las exigencias del cuerpo y la mente.

Nuestra compañera tuvo el valor de contarlo, pero fue la única chica que conozco del colegio que haya hecho semejante afirmación. Era casi inevitable pensar que lo seguía haciendo; mis ojos se fijaron en sus manos y mi mente trataba de entender imágenes que desconocía acerca de la masturbación. 

Ya en secundaria estábamos a las puertas de toda una vida por recorrer. Como disfrutábamos compartir las curiosidades "aceptables" propias de la edad. Para muchas cosas éramos chicas respetuosas con muchas discriminaciones por hacer pero también empezábamos a mostrarnos  abiertas e inocentes, chicas de 15 años con las hormonas recién despertando.

En una de esas reuniones en casa de las chicas, en donde la conversación comenzaba con críticas a programas de música en la televisión y se desviaba a temas de intimidad, recuerdo que una de las chicas empezó a contarnos acerca de los cambios que había estado experimentando en todo el cuerpo desde una talla en el sostén hasta el crecimiento de vello púbico y sin mayor meditación saco un espejo y se bajo los calzones; quería que viéramos esos cambios físicos en su pubis; muestra suficiente de la inocencia de la que éramos protagonistas. Pensar que una mujer de veintitantos haga eso con sus amigas, es inaceptable, totalmente fuera de lugar. Ni a las mejores amigas. Quizás ahora a los veintitantos las tetas son mas populares, pero en definitivo el pubis no. Y de repente no tiene nada de malo, quizás aun sigo siendo media cucufata y guardo un poco de pudor.

Como fuese, para ese entonces no había nada de morbo en esas acciones, todo era inocencia. Eso lo hace mejor y más fácil para mi de contar. 

Con el tiempo las pijamazas y reuniones iban volviéndose más complejas; en un inicio nos bastaban las pijamadas en donde no podía faltar una buena película cómica o de terror, con muchos chocolates, Chizitos y gaseosa.

Con mi prima, tengo los mejores recuerdos de esta época. Nos juntábamos en mi casa y esperábamos a las 6 ó 7 de la noche para prender el VHS y ver las películas de terror que estaban de moda como Elmer Street, Chucky, Cementerio de mascotas, etc.

Cualquier película que tuviera bastantes escenas con sangre, muertos por doquier, música tenebrosa y personajes terriblemente feos era todo lo que ansiábamos. Pero luego los gustos y preferencias fueron cambiando, dejamos las películas de suspenso por programas para adultos después de las 12 de la media noche o películas XXX que encontrábamos escondidos en los closets de algunos papas y hermanos mayores.  Todas reunidas viendo imágenes prohibidas que nos dejaban boquiabiertas; no terminábamos de entender que podían sentir esas personas, totalmente desnudas, rozándose y besándose al mismo tiempo, haciendo piruetas ingeniosas y muchos ruidos que parecían una mezcla de dolor y gusto. 

Por mucho tiempo las imágenes y sonidos se quedaron en nuestras mentes, era la visión de un futuro que íbamos a vivir, quizás para algunas antes que otras, pero era algo que empezábamos a saborear.

Nos reíamos y criticábamos lo que veíamos: parecíamos asqueadas pero nunca dijimos: "basta" o "apaga el televisor". 

Recuerdo un cumpleaños mío, creo que recién cumplía 14 años. Nos habíamos reunido en el departamento de mi papá. Para suerte nuestra, mi papá salió de cacería con su hermano y nos quedamos solas; 6 chicas abastecidas de pizzas americanas, gaseosas y muchas ganas de hacer travesuras. Teníamos todo el departamento para nosotras; nada de esconderse, éramos libres de ver pornos y de reír y gritar sin represiones.

Luego de haber saciado nuestra curiosidad con películas pornográficas empezamos a encontrar atractivo el alcohol: botellas de vodka y ron eran las más solicitadas.

Aprovechábamos todas las oportunidades que tuviésemos para experimentar mas, ya sea si los papas viajaban,  si estábamos en fiestas o en algún campamento o en las tan famosas pijamadas. Siempre había un lugar en el cual empezamos a escondernos detrás de las botellas para sentirnos mayores.

Teníamos que experimentarlo todo, o al menos eso creíamos.

Y así las puertas que antes nos retuvieron por mucho tiempo, se fueron abriendo y fuimos dando rienda suelta a nuestros caprichos y curiosidades. Cada una a su manera vivió su despertar sexual. Algunas fueron pioneras antes de terminar el colegio, otras se tomaron un poco mas de tiempo y por ultimo fuimos otras las que preferimos cuestionarnos y analizar todo, a tal punto de preguntarnos constantemente que es lo correcto y cual es la mejor decisión; claro que las respuestas han tenido un efecto retardado y muchas veces han sido indescifrables, por lo que ahora puedo decir que:

La vida es una historia que uno mismo escribe. No hay un esquema modelo porque cada trama es diferente; hay pautas que nos pueden guiar a ordenarnos o que tal vez nos puedan confundir, porque al fin y al cabo son pautas creadas por personas; personas con tantas preguntas e inquietudes como uno mismo.

Entonces la cultura sexual, no se da en los colegio, pocas veces la vemos en la familia... pero lo cierto es que está en todos lados. De repente mucho no quieran admitirla o hablar directamente de ello, pero está presente en todo momento y sobre todo la llevamos con nosotros... aceptemos que iremos aprendiendo en el camino. No hay lección correcta.

Sobre el blog

Fantasias de Melissa

Mi historia, no es única; al contrario es bastante común: una chica limeña, recien salidita de un colegio de monjas, con mil preguntas acerca del amor y sexo, y sin alguien de confianza para que me aclarara el panorama.
Esperaba ansiosa a mi principe azul, dispuesta a conocer el amor y a gozar del maravilloso sexo...  todas esas ideas en mente y a la vez tratando de mantener la imagen correcta de una señorita bien educada... 

Pues ahora despues de algunos añitos y con varias de las respuestas que buscaba, decicí no callarme más y contarte lo que sentí y pensé... porque creo que más de una puede pasar por la misma situación. 
Estoy  segura que te podrás identificar, y si estás a tiempo para aplicar algunas lecciones, genial!. No estas Sola.

Aprovecho para agradecer a toda mi familia por su apoyo. Se que no fue fácil conocerme asi de crudo, pero más vale tarde que nunca... Los Amo!!!

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